Cantando al 2020

Cuando menos te lo esperas la vida te sorprende. Recuerdo que hace casi un año esperaba con cierta ansia cruzar a ese 2020 que imaginaba lleno de sorpresas y momentos inolvidables, entonces no sabía cuánto de especial iba a ser. Un año largo para muchos, además, el bendito es bisiesto, en el que hemos aprendido a superarnos, a querernos o a echarnos de menos, y es que el 2020 tampoco es la fiera que han pintado, tal vez solo un pequeño monstruo de libro que se amansa cuando le cantas, de ahí este post. 

Las décadas están para marcarnos y claro está que así ha sido pero, hoy hablaré de mí, así en plan egocéntrica, pues he aprendido a quererme, y me encanta. 

No hay nada mejor que los inicios. Enero, mes de frío y esperanza trajo consigo a un Nil Moliner que nos decía “no quiero despedirme de estos años, no voy a soltarte de la mano” y es que era verdad, jamás lo iba a hacer. Tú, pequeña, eres luz y lo que te prometí en las buenas, lo cumpliré en las malas. 

Febrero se las pintaba bonito, y así fue. Un mes más largo de lo normal, benditos bisiestos, para que lo disfrutáramos como merecíamos. Prueba de menú, sonrisas, labios rojos, cómo echo de menos pintarme los labios y que se vean todo el rato, sí, porque no lo hago por los demás, lo hago por mí. Quererse es el primer paso para que te quieran. Pero, volviendo a lo importante, la primera semana de este mes tan raro, sonó, y se quedó conmigo para siempre, y es que todos necesitamos un “pídeme que bailemos, al menos, una vez más, que dure este minuto 100 años más”

Aquí la cosa se empieza a complicar, aunque no diremos que marzo fue lo peor, la culpa es del virus no del calendario. Seis meses, esa frase resonaba en nuestra cabeza, y fue entonces cuando supimos que como bien decía Morat “contra las apuestas aquí nos quedamos, viviendo de fiesta después del verano”  y que ella, la canción, nos acompañaría siempre.

Los días de confinamiento se empezaban a hacer largos, y es que de los 15 días a modo de prevención nada se sabía, ya llevábamos un mes, y lo que te rondaré morena. Fue inevitable, y aquí he de decir que lo siento por el mes de abril, pero su canción es sin duda, Resistiré, en todas sus versiones. “Resistiré para seguir viviendo, soportaré los golpes y jamás me rendiré…” aiii qué recuerdos aquellos de los aplausos y los altavoces, pena me da que muchos hayan hecho reset. 

Tras casi dos meses en casa, la cocina y el deporte te permitían sobrevivir. Mayo fue para muchas madres la liberación del “mamá ¿qué vas a hacer para comer?” Si en el confinamiento cocinasteis ahora, calienta el horno y no seas vago. En fin, lo de la cocina estuvo bien, muy bien, lo del deporte, en mi casa fue imposición matrimonial, pero nos ayudó. Ellos, Estopa y Rozalén sonaban a diario, y es que cuando una canción se le mete entre ceja y ceja no hay quién la quite, y el “Y si me levanto y miro al cielo, doy las gracias y mi tiempo lo dedico a quien yo quiero, lo que no me aporte, lejos”, era un básico. Ni un kilo pillamos en ese confinamiento, oye. 

La libertad del mes de junio retornó al Duo Dinámico al pasado y se abrió paso Ana Mena con Se iluminaba que no se si a vosotros os dio la misma sensación que a mí, pero sonaba casa 30 segundos. Lo de lo poco gusta y lo mucho cansa, aquí la prueba.

El mes de julio me tenía guardada una condena, auditiva, a mi gusto, que nadie se ofenda, con canciones de Aitana a toda hora en la radio. Si es que a mi la voz de esta chica no me desagrada del todo, pero su perspectiva del sufrimiento por amor, con 20 añitos, y ese seseo continuo, propio de personas procedente de suramérica, que en ellos suena bonito pero en aquellos que lo impostan roza el ridículo, pues no, admito que los acentos me gustan mucho, pero no aquellos que los fingen. 

Aquí nuestro mes. ¡Agosto, qué ganas te teníamos! Este sí fue un mes de canciones. Escoger canciones nunca ha sido sencillo, pero hacerlo con cariño multiplica la suma. Recuerdo que la primera vez que la escuché me quedé enamorada de ella, por eso sin ella no sería lo mismo. Pisa fuerte coge aire, eso pensé, y entonces sonó, La quiero a morir, pero su predecesora no se había quedado corta, él la escogió con cariño, porque al final hay cosas que se dicen mejor cantando “Sí, contigo es con quien puedo caminar, también con quien me gusta despertar”. El día acababa de empezar, y todavía nos faltaba cantar a la vida, y para ellos Coldplay son los mejores. 

Y es que en agosto cada momento contaba, y cada persona que nos había llevado hasta él, se merecía las estrellas. Memories y Before you go para los incondicionales. Pero aquí no termina. ¿Bailamos? Dale al play que Heaven da el primer paso pero Lo bueno le sigue. Ah! y ya termino, si suela “bailando, toda la noche, te has convertido en la reina de este lugar” ya sabes que tienes que hacer. 

Llenamos la maleta, literal, para una semana 25 kilos de ropa, eso es saber escoger, claro que sí, y septiembre empezó cambiando el Mediterráneo por el Atlántico. La banda sonora podría llenarse de canciones veraniegas, pero creo que Para toda la vida, con nuestras pequeña modificación “un atardecer en Canarias, para toda la vida” es el single. 

Otoño cálido, en un mes extraordinario. Octubre siempre ha sido un mes para ser feliz, y por ello seguí escogiendo a Nil Moliner, y Mi Religión, porque como él dice “El azar, nos la ha jugado afortunado escribiéndote, llevarnos por el viento y es que no te miento cuando digo que me haces feliz”, ya que yo siempre he apostado todo a la felicidad, y sí, el azar me la juega pero sigo ganando. 

Con la quinta puesta hacia el 2021, a mediados de noviembre, Orozco lo volvió a hacer. Entre sobras y sobras me faltas, una obra maestra preciosa, con mezcla de estilos que nos subraya la importancia de querer a tiempo, y es que el tiempo es igual para todos, y no lo podemos recuperar. 

De diciembre me despido con uno de mis favoritos, con Sidecar, porque este mundo es imperfecto, y si te subes al mío, al nuestro, seguro que igual nos caemos mil veces, aunque este escuadrón suicida, no se rendirá jamás al tercer intento. Aquí os dejo un trocito de aquello que os digo y ellos cantan: “Y todo llegará si no le metes prisa al tiempo y aguantas lo que aguante el cuerpo Si esperas nunca habrá un momento perfecto. No apagues esa luz prendida, ni cedas al tercer intento, bienvenida al escuadrón suicida, bienvenida a este mundo imperfecto”.

Por fin termino, que este post se me ha ido de las manos. Este año ha sido distinto, pero en muchos momentos, también insuperable. El primer abrazo tras más de 60 días sin poder hacerlo, volver a escuchar las risas de los que más quieres, los pasos en firme, para toda una vida, y las lágrimas por aquello que queremos y no podemos. El destino es incierto, pero lo importante no es el fin, sino el camino, y todos tienen una banda sonora

S.O.