La ilusión es lo último que se pierde

De repente ocurre, todo cambia y es que nunca has perdido la ilusión, por lo que ésta no te ha dejado de lado. No hay nada como ilusionarse, y por eso, yo me ilusiono con casi todo. Llamadme niña, pero prefiero ser así, buscar aquello que me hace feliz, ir al límite y disfrutar de esa maravillosa sensación, porque es verdad, la ilusión es lo último que se pierde, y solo si la dejas marchar.

Son días de muchos reencuentros, no seré yo quien os diga que me emocionan los anuncios de Navidad, no, no lloro con el anuncio del Almendro, lo siento, me parece frío y artificial, pero sí juego con las hojas, me pongo nerviosa, en plan bien, pensando en la cara de mi gente cuando abran ese regalo que compré pensando en ellos, hace más de dos semanas, hay que ser previsora. Nadie se puede quedar si su detalle especial, ese que le saca una sonrisa por la que merece la pena llorar.

Al hablar de Navidad todos decimos que es tiempo de compartir, y me pregunto ¿y por qué no hacerlo todo el año? Compartir abrazos, sonrisas, miradas cómplices que hablan por sí solas y dicen “te lo mereces, has trabajado muchísimo, y eso, es fruto de tu esfuerzo”.

La pasada semana, tuve esa sensación de la que os hablo. Un proyecto, mucho tiempo invertido y una inauguración de diez, me sacaron esa risa tonta. El resultado era fabuloso, y yo me alegraba tanto por ellos que me moría de ganas de contarles a todos que ellos, los que lo habían hecho posible, eran míos en cierta parte.

Luego está él, mi parte, mi todo. No se da cuenta, pero lo admiro y lo quiero a partes iguales. Echo la vista atrás, han pasado ya diez años, hemos avanzado juntos, nos hemos caído y sobretodo nos hemos ayudado a levantarnos. Retroalimentación, esa es la palabra. Él llena de ilusión, constantemente, mi vida con sus logros, con su actitud. ¿Y yo?, yo, bueno al menos lo intento, estoy a su lado para ser el lado fuerte de su lado izquierdo. Cosa de dos.

“Tú vas a ser la damita” eso bastó para que mi sonrisa no se apague. Nos hace tanta ilusión a todos, también a ellos, mis pilares, mis padres, que de tanto trabajar a veces se olvidan de soñar. Organizar lo más mínimo les da alas, y si ellos vuelan, lo demás no importa.

Sé un niño, busca aquello que te ilusione y hazlo tu escudo, tu base, tu vida, Recuerda, todos los días puedes cambiar el rumbo y levantarte con un “érase una vez un nuevo comienzo”.

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