la belleza y el maquillaje

Belleza

Me siento en el sofá, la tarde ha sido poco productiva, debía ir al gimnasio pero el frío y la desgana ganaron el pulso a la motivación. Ya hemos cenado, toca escoger que ver en la televisión, por eso de hacer tiempo antes de acostarte, y entonces lo veo, Samantha y la belleza.

Guapos, feos, gordos, flacos, bellos…demasiados adjetivos. El programa inicia con una pregunta que creo que todos, bien sin hacerlo público o en un debate con gente de confianza, nos hemos planteado: ¿cirugía estética sí o no?

La belleza, que concepto más ambiguo. ¿Quiénes somos nosotros para juzgar qué es bello? ¿somos artificiales? Creo que jamás nos pondremos de acuerdo. La belleza no está en los ojos, sino en la educación que hemos absorbido, pues no todo la que se nos da la cogemos.

El programa, muy recomendable la verdad, muestra a niñas de seis años hablando de qué es bello, maquillándose y acudiendo a un pequeño spa para sentirse “princesa” gracias a peinados, pasarelas, esmaltes de uñas y maquillaje, mucho maquillaje.

¿Las niñas lo llevan dentro? ¿es una reacción natural o provocada? Yo también fui niña, y no recuerdo tener la necesidad de pintarme los labios para sentirme guapa y, mucho menos, tener la necesidad gustar a nadie, pues aquellos que me importaban, mi familia, me veían la más hermosa de todas las niñas.

Con la Navidad a la vuelta de la esquina, las tiendas de juguetes se preparan para vender kits de maquillaje para niñas, ya saben, aquellos con sombras verdes y moradas, y barras de labios mini anaranjadas con brillo y un toque de purpurina. Nadie obliga a comprar cosméticos a niñas de cuatro, cinco o seis años, pero se venden.

Como he dicho antes, la belleza es un concepto muy ambiguo. Hay muchos tipos de belleza, y yo destaco dos, belleza física y belleza intelectual. Aprender a respetar y amar la segunda es una carrera de fondo y me da a mí que, ahora, sobretodo en las niñas, esa carrera la iniciamos tarde y siempre llegamos a meta fuera de tiempo.

Hablemos de belleza física. Una persona bella es sexualmente atractiva pero solo eso, alguien con la que compartir horas pero no días. La belleza intelectual es aquello que hace que todo sume, aquello que hace que pases de ser “del montón” a ser alguien con quien compartir tu tiempo, tu espacio, tu vida.

No quiero engañaros, soy la primera que no sale a la calle sin su ralla del ojo hecha y los labios pintados, de esas que controla su peso, hace dieta si es necesario y no deja pasar más de dos meses sin ir a la peluquería, aunque también, soy de las que lee el periódico todos los días, le interesa la salud, la educación y el bienestar. El colorete vino después, y eso es algo que siempre agradeceré a mi madre.

Mi madre, una mujer preciosa que a penas se pinta y sigue siendo preciosa. Con sus imperfecciones, sus primeras arrugas, sus curvas, preciosa por fuera y, mucho más importante, eternamente bella por dentro.

La belleza de las arrugas de mi abuela. Ochenta años reflejados en cada pliegue, en cada mancha. Su piel narra una historia, su historia, la de mi madre, la mía, y la de mi hermana, la de mis futuros hijos. Pura belleza imperfecta, la más bonita.

S.O.

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