educación

¡Oh profesor, mi profesor!

Los patrones suelen ser mártires, lo que me extraña es que José de Calasanz no lo fuera. Hoy 27 de noviembre es el Día de maestros y profesores, grandes héroes de la historia, aunque muchos no os lo creáis.

Los tiempos han cambiado, diciendo esto parezco mi padre cuando habla de las tardes en el merendero, lo malo de todo ello es que los tiempos, mis tiempos, han cambiado a peor.

Recuerdo un día de lluvia, las calles inundadas, un frío terrible y, lo peor, sin colegio. Solo tenía seis años, veía correr el agua por la acera y me quejaba porque no podía ir al cole. Mis amigos, los cuadernillos Rubio de escritura y los lápices de colores me parecía un plan fantástico para un miércoles por la mañana. Llegar a casa, secarte el pelo, quitarte las botas, que tu madre te diera la merienda, si era calentita mejor, y contarle todo aquello que habías aprendido. Un sin fin de felicidad.

Volvamos al 2017. Abrimos la etapa de infantil. Los pobres, y sí, digo pobres porque lo pienso, maestros se encuentran ante un veinte niños maleducados, y un tanto arrogantes, con poca o ninguna gana de hacer algo productivo, y digo más, esa poca gana la manifiestan mediante gritos, y el posterior llanto cuando no les das lo que quieren. Pocos acaban en el psiquiátrico, ya te lo digo yo.

La primaria llega, y con ello el asunto no mejora. El malcriado es mayor, y la cosa se sale de madre. Ganas de estudiar, las justas, total las malas notas no vienen dadas por la falta de estudio, sino porque, “el profesor le tiene manía”. La respuesta de los padres “mi hijo tiene razón” que es algo así como “le daré la razón al niño, pues este fin de semana hemos quedado para irnos de ruta y si lo castigo se me estropea el plan”, y de premio el FIFA nuevo , que lo tienen todos los de la clase.

Y si creíamos que esto era lo peor, la secundaria acaba con todo atisbo de esperanza. Ellas, más preocupadas por su imagen que por su futuro, quieren ser tronistas. Ellos repartir flyers de discoteca y vivir eternamente de fiesta, eso sí, con cochazo y bien de gomina.

Cuando analizas todo esto hay muchos que dicen “la educación que es de mala calidad”, “los maestros son los culpables, antes la escuela no era así”, y digo yo, ¿en la escuela se educa o se enseña? El problema está en la base, den gracias que aun hay gente que, por pura vocación, se levanta cada mañana e intenta encarrilar a esos trenes sin conductor que se dirigen directos al acantilado.

Hoy me encuentro aquí, recordando mi paso por la escuela, por el instituto, por la universidad, y solo me sale una palabra, gracias. Gracias a todos aquellos docentes que me encontré por el camino, de todos aprendí algo, algunos dejaron huella.

S.O.

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